miércoles, 16 de enero de 2013
LA POTNIA EQUINA (IV)
El esquema B
b) La fusión, ya en la Odisea, de Podarga,
única en la Ilíada
con el «anonyme Gruppe» de sus hermanas harpías, conlleva irremediablemente
el oscurecimiento de una individualidad que contenía rasgos rudamente arcaicos,
en relación con elementos asociados a vientos tempestuosos y con el caballo.
Ello no es único en la Odisea:
Eolo (Od. X 1 ss.), es un ser con un status en el que coinciden también aspectos ventosos y
equinos, no habiendo insistido demasiado Homero sobre los últimos.
No solo el nombre, A²oloj, puede ser el epíteto de un caballo (Janto pódaj a±óloj ¹ppoj Il. XIX
404), que connota, como el nombre de Podarga, tanto ‘color variado’ como
‘movimiento rápido’, sino que es hijo de un tal Hipotes, de quien apenas se
vuelve a saber nada (tal vez en un fragmento reciente atribuido a Estesícoro),
hasta la épica helenística y tardía.
miércoles, 9 de enero de 2013
LA POTNIA EQUINA (III)
El esquema B
a) Este esquema expresa un mito
más complejo, en el que los protagonistas, aparecen desde las documentaciones
mas antiguas con sus nombres o epítetos, llegando a recibir en ocasiones alguna
forma de culto.
Además de la cría selectiva, el
propietario de caballos se enfrentaba a determinados problemas. Al caballo se
le reconoce, por un lado, siempre un fondo de fiereza que exige desbravado,
doma y adiestramiento; su extraordinaria velocidad debe ser domeñada y controlada
en la tracción de la biga, que con carro y auriga forma una potente unidad de
orden semisacral. Pero, por otro lado, este “noble bruto” es un ser delicado,
cuya alimentación y salud es causa de constante preocupación. La buena marcha
de todo ello podría cifrarse acudiendo a divinidades como los protagonistas de Il.
XVI 150-151, mencionados en las primeras líneas de este trabajo.
El protagonista masculino es el
viento Céfiro o viento de Poniente, en lugar del Bóreas norteño del esquema A.
Céfiro tiene aspectos favorables y fértiles como cuando también procedente del
Océano orea el Elíseo en Od. IV 567, pero también puede ser incontrolado
y brutal, participando de la naturaleza del titán, del gigante y otros seres no
fácilmente clasificables, muchos de ellos localizados en Occidente y nunca del
todo sometidos por los dioses olímpicos.
.
La prole de Céfiro y la harpía
Podarga tras su unión en el pasaje mencionado de Il. XVI 150-151 y en
XIX 400 consiste en los dos caballos de Aquiles, Cánqoj y Balíoj, e. d. Alazán y Rodado que,
inmortales, seguirán pasando de héroe en héroe mortal. De los dos, Janto es el
descrito de forma más definida y el más prodigioso: en la ocasión (Il.
XIX 404 ss.) en que vaticina a Aquiles su propia muerte es descrito como pódaj a±óloj ¹ppoj (v. 404). Se excusa de no haber podido evitar la muerte
de Patroclo, aunque tanto él como Balio galopan rápidos como su padre el viento
Zéfiro (Šma pnoíh7 Zefúroio, v. 415).
Nombres frecuentes en la
onomástica equina de tipo heroico, sobre todo Janto, Posidón donó dos caballos
de nombre Janto y Cílaro a Hera, que luego pasaron a los Dióscuros. Menelao tiene un caballo de nombre Podargo (Il.
XXIII 295); también Héctor (Il. VIII 185), nombrándose en el mismo verso
otro de nombre Janto.
La madre de los maravillosos
caballos es la harpía Podárgh “Patasblancas / Patas de
centella”, nombre que connota “color-brillo-movimiento rápido», difícil de
expresar desde las lenguas modernas. Pódargoj
es conocido como
nombre propio de caballo y Podárgh fué descrita como un demon de rasgos equinos por el comentarista de Homero,
Eustacio (Con una imagen alada arcaica y orientalizante paralela a la de
Pegaso, también Medusa, madre de Pegaso). En
ocasiones, se silenciará que la madre de Janto y Balio es una de las harpías:
en Il. XIX 400 Aquiles se dirige a sus caballos como tékna Podárghj; Estesícoro (Fr. 1) manifiesta que Podarga parió
otros inmortales caballos, Flogeón y Harpago, donados por Hermes inicialmente a
los Dióscuros. El tema de los Dióscuros será aquí tocado solo tangencialmente,
a pesar de su gran peso en la cultura del caballo Figuras paralelas leúkippoi y
nacidos de un huevo son los Moliónidas, Ibyc. 4, o los beocios Anfión y Zeto.
Ello hace pensar que Podarga fué
considerada un démon arcaico de cierta importancia, perteneciente a la esfera
de divinidades femeninas que se manifiestan bien como una unidad individual,
bien como varias, fenómeno que se verifica tanto para la(s) Harpía(a) como para
la(s) Erinis, la(s) Gorgona(s), o la(s) Eilitía(s), etc., cuando no simplemente
la(s) Potnia(s), seres con diversas funciones y facetas de las que vamos a
resaltar su capacidad de controlar o desencadenar ciertos procesos vitales, lo
que las hace ser particularmente temibles, debiendo los hombres cuidar de mantenerlas
aplacadas para garantizar la protección de grupos o especies. Con esa esfera
demónica tan amplia entró en contacto el caballo desde una época común a los
pueblos indoeuropeos.
Pueden arrebatar y hacer
desaparecer a las personas (Od. I 241, XIV 371); tienen estrecha
relación, cuando no colaboración, con las Erinis y a veces un poder superior al
de divinidades olímpicas, como en el caso de las hijas de Pandareo que, huérfanas,
son criadas por Afrodita, Hera, Ártemis y Atenea, pero son arrebatadas por
qúellai en Od. XX 66, identificadas con Šrpuiai en el v. 77, que las
entregan al servicio de las Erinia.
martes, 18 de diciembre de 2012
LA POTNIA EQUINA (II)
El esquema A.
En este esquema se verifica la
unión de un démon (en Homero, particularmente asociado al viento) con una
figura femenina hipomorfa en la que se procrean potros rapidísimos, pero
innominados, quedándose todo ello en una esfera prácticamente zoológica o de la
que interesa resaltar únicamente
la excelencia de los animales.
Así, según Il. XX 224, el
viento del norte, Bóreas, cubre yeguas innominadas, adoptando para ello la
forma de un caballo kuanoxaíthj, que traduciremos como “de crin
azul / negra”: el epíteto connota un
carácter equino de los démones implicados e inversamente, antropomórfico de los
caballos protagonistas.
De esta unión nacen potros de
insuperable casta, motivo de gloria del regio poseedor de la yeguada de 3.000
ejemplares, el dardánida Erictonio, según Homero el hombre más rico de su
tiempo. La ligereza de estos potros era tal, que además de casi volar sobre los
campos, también parecían galopar sobre “la rompiente de la canosa costa” (Il.
XX 229). Con ello, se hace ya presente el elemento acuático, marino, frecuente
en otras realizaciones tanto del esquema A como del B.
El esquema A reaparece en
Aristóteles HA 572a13ss., quien
relata que en Creta se da el fenómeno de que las yeguas en celo pueden ser
fecundadas por el viento (šcanemoûsqai). Sin embargo, posiblemente
Aristóteles sustituiría a Bóreas el homérico «viento del Norte», por meros
puntos cardinales pròj ƒrkton § nóton “hacia el norte o el sur”, hacia
donde vagan enloquecidas las yeguas hasta que se agotan o «llegan al mar». Es posible
que el inciso de 572a14 sobre la forma particular de
cría caballar cretense según la cual no se formaban yeguadas aparte sino que
los sementales y las yeguas estaban juntos, indique incredulidad sobre un hecho
aparentemente fabuloso.
jueves, 13 de diciembre de 2012
LA POTNIA EQUINA (I)
Introducción
En el largo proceso de la
domesticación de los animales, los caballos suplantaron a otros équidos como
instrumento insuperable durante siglos de control rápido y permanente del
territorio.
Homero presenta como cosa del
pasado una situación en la que los procedimientos de apropiación de caballos
rozan el abigeato y las actividades del cuatrero, narrados en tonos épicos por
Néstor el ¶ppóta (GerÉnioj) (Il. XI 671 ss.), el gran experto en la
lucha con carros (Il. IV 322). Frente a ello, Homero presenta prósperas
explotaciones dedicadas a la reproducción y cría controlada de caballos para la
selección de castas extraordinariamente veloces destinadas a la guerra o a su
banco de pruebas, la competición. Gracias a la constitución de yeguadas y al
desarrollo de una importante infraestructura humana y de medios, el caballo es
el valioso resultado de esmerados cuidados, mantenido estabulado ante el
peligro de ser robado o de escapar de forma incontrolada precisamente hacia los
campos donde pacen las yeguas.
Como dice Delebecque, aún antes
de la guerra de Troya el caballo tenía un gran «valeur marchand», lo que le
convertía en una enorme fuente de riqueza para su poseedor, al que convenía
poner de relieve la progenie divinao demónica de sus animales.
En la Ilíada, además de
los extraordinarios caballos de origen divino, se practican cruces para la
mejora de razas ganaderas. En Il. XI 697 ss., el padre de Néstor, Neleo,
se cobra 300 cabezas diversas de ganado por cuatro caballos de los que había
sido desposeído por los eleos.
En la épica arcaica kuanoxaíthj
(voc. y a veces nom. -aˆ) se aplica a Posidón, el divinal caballo Arión y en
una ocasión (HCer.347) a Hades, también llamado en la Ilíada klutópwloj ‘de
famosos potros’.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
La dieta 'dura' que transformó a los caballos
Un equipo de investigadores ha verificado que los caballos se desarrollaron mediante la selección natural, que fue un proceso lento, pero con momentos relativamente cortos de adaptación al medio.
Los científicos, entre los que están dos profesores de anatomía de la Universidad de Nueva York y unos investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), llegaron a esta conclusión después de examinar los dientes de 6.500 caballos fósiles que representaban 222 diversas poblaciones de más de 70 especies extintas del caballo.
Los fósiles, que se corresponden a los más de 55 millones de años de historia de esta especie, certifican que hubo un tiempo 'crítico' de retraso entre la evolución de los dientes y las modificaciones en su dieta que provocaban los cambios en el clima, que podía ser de hasta un millón de años, pero finalmente triunfaban los mejor adaptados a las nuevas circunstancias.
Los investigadores contaron para su trabajo con la gran cantidad de restos de caballos prehistóricos con los que cuenta el Museo de Historia Natural Americano. Como ha señalado Florent Rivals, del IPHES, gracias a ello han podido descubrir las respuestas de la especie frente a su entorno, algo que los biólogos no pueden hacer. "Elegimos los caballos porque no hay 'agujeros' en su historia", asegura.
Gracias a la metodología desarrollada por otro coautor, Nikos Solounias, correlacionaron la abrasión de los dientes con su alimentación, a la que se correspondía el desgaste. Descubrieron, así, que hace 55 millones de años, los caballos primitivos americanos, que vivían en una selva tropical, comían frutas y hojas blandas, por lo que sus molares eran cortos.
Hace unos 40 millones de años, la selva se convirtió en bosque templado, y un millón de años después las piezas dentales de los caballos ya eran más altas y complejas, lo que sugiere que hubo un proceso de selección natural muy intenso.
El tercer cambio tuvo lugar hace unos 18 millones de años, cuando el bosque se transformó en praderas de gramíneas, mucho más duras de masticar, y de nuevo los molares sufrieron una selección y aumentaron en altura, para soportar mejor el desgaste.
Es decir, que la selección se produjo en momentos muy concretos de cambio ambiental, provocando saltos evolutivos , fruto de mutaciones, que favorecieron a los caballos mejor adaptados al alimento disponible.
Eso sí, entre el cambio en el entorno y la dieta y las modificaciones transcurrió un millón de años o más. "Ese tiempo de retraso es crítico, reconocen los autores.
Los caballos extintos, recuerdan, siempre se han utilizado como modelo para explicar la selección natural. "Muchas veces nos han dicho que somos lo que comemos. Ahora sabemos que es verdad", ha señalado su colega Thomas Scandalis, también de Nueva York.
jueves, 15 de noviembre de 2012
jueves, 8 de noviembre de 2012
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